El catálogo, en sí mismo, es un acto de resistencia: un espacio donde lo efímero (exhibiciones itinerantes) se materializa en objetos tangibles. Aquí, lo funcional y lo simbólico coexisten, invitando a coleccionar no solo arte, sino fragmentos de un diálogo en movimiento entre creadores y usuarios.
Cada pieza en este catálogo es una extensión del universo creativo de sus autores: objetos funcionales que llevan impresas las obsesiones, técnicas y narrativas personales de sus creadores.